Hace tiempo ya que nos acostumbramos a pagar con tarjetas de crédito. Elitista, exclusivas al principio, ahora un producto al alcance de todos. Así nuestras billeteras se llenaron de tarjetas y nuestras cuentas de saldos deudores. Pensábamos que la tarjeta de crédito cambiaría la manera de pagar en el mundo. Sin embargo, hace muy pocos años vimos crecer de manera acelerada a las tarjetas de débito como medio de pago. En muchos países estas ya superaron a las de crédito en la función de compras y es un producto que todavía no ha alcanzado su madurez.
¿Qué ha venido pasando?
No es que las tarjetas de crédito hayan perdido valor, considero que lo mantienen y aún más, lo han incrementado, pero las tarjetas de crédito son justamente eso, “de crédito”. Es decir, un servicio que los bancos ofrecen a sus clientes para financiar compras por un determinado periodo o plazo. Pero muchas veces los clientes, y/o los bancos, no se percataban que las deudas de las tarjetas cargaban consumos del día a día. Una compra de supermercado, farmacia o restaurante no debía (pero podía) financiarse en crédito revolvente de 24 meses o que el vendedor le proponga al usuario fraccionarlo en cuotas.
¿Qué hemos aprendido?
Los consumidores por fin entendimos que los gastos del día a día no pueden ser financiados. Las líneas de crédito de nuestras tarjetas no son inacabables, y que los pagos mínimos o parciales solo alargan eternamente las deudas de nuestras tarjetas y elevan los costos que pagamos por el financiamiento.
De acuerdo con el comportamiento actual de los mercados, los consumidores están privilegiando el uso de sus tarjetas de débito y vemos cifras de crecimiento sumamente importantes: en Europa se reporta 6% de crecimiento en débito para compras en el 2009, México 24%, Chile 22%, Perú 20% y otros mercados que no han desagregado sus cifras de crédito y débito como Brasil y Argentina anuncian crecimientos consolidados de 21% y 19% respectivamente. Son crecimientos que revelan un producto joven, en pleno ascenso.
Son las tarjetas de débito el medio de pago que cambiará la manera de pagar en el futuro, vamos a ver cada vez más mercados donde los pagos con tarjetas de débito superen a los de tarjetas de crédito. A los consumidores seleccionando su débito cuando paguen productos o servicio de consumo diario, y sus tarjetas de crédito las usarán cuando deseen financiarse por un determinado plazo.
No podemos dejar de mencionar que hay usuarios de tarjetas de crédito que la utilizan para todos sus gastos y saldan sus consumos al fin del mes, a estos clientes los bancos tendrán que identificarlos y fidelizarlos.
Pero volviendo a las tarjetas de débito, considero que por su fácil accesibilidad, por la opción de relacionarla con todas las cuentas que maneja el cliente con su banco y la seguridad que ofrece, al ser en la mayoría de los países el uso obligatorio de un pin, harán que toda la población pueda acceder a una tarjeta de débito, estén o no bancarizados. En muchos casos hemos visto que la única razón por la que un cliente abre una cuenta en el banco, es para acceder a una tarjeta de débito.
Mi apreciación sobre el futuro de los medios de pago pasa por la predominancia del débito. Quizás en algún tiempo no tengamos que decir “tarjeta de débito” sino sólo “débito”, porque asumo que la evolución de los medios de pago nos llevará a desmaterializar las tarjetas. Seguiremos con nuestra cuenta de débito en nuestro banco, pero relacionada con el documento de identidad, alguna función biométrica que se coloquen en los dispositivos de conexión al banco y, lo más probable, sin plástico y con un microcircuito – chip, adherido a nuestro celular, reloj u otro artículo de uso personal.
Ya sabemos de países donde el 50% del comercio minorista se paga con tarjetas, los países latinoamericanos estamos en camino a alcanzar esas cifras pero lo haremos más rápido por el desarrollo del débito.