La preocupación de los consumidores radica en quien dará seguimiento a su historial de compras, y de qué forma se protegerán los datos y la privacidad del usuario.
Mientras, los operadores de telefonía móvil buscan la forma de que estos pagos le generen ingresos.
Durante un piloto de esta tecnología llevado a cabo en Francia, se desprendió que los clientes aceptan el producto y lo utilizan para pagos por tickets de transporte público, pero no lo usan de la misma forma en las tiendas.
Un tema de vital importancia es la seguridad. El hecho de que un teléfono robado se pueda utilizar para realizar pagos, es un gran problema al cual se enfrenta el sistema. Hasta el momento, el Consejo Europeo de Pagos, los arquitectos de SEPA, y el GSMA, continúan en el proceso de redactar los requerimientos de seguridad para los pagos móviles.