El acuerdo abarca a los terminales que se encuentren instalados fuera de las agencias de los bancos, tales como los que se encuentran en los aeropuertos, gasolineras, supermercados, centros comerciales, farmacias y terminales de transporte terrestre.
Gracias a este acuerdo, los bancos pretenden establecer un modelo de negocio que posibiliete a sus clientes el acceso a cerca de 11 mil ATMs externos. Este modelo proporcionará una significativo aumento de la disponibilidad y capilaridad de la red, ganando mucha eficiencia en relación a la actual forma de utilización individualizada de las respectivas redes de autoservicio.
El acuerdo entre los banco contempla la creación de una marca que identifice la red consolidada. Los bancos pretenden concluir la operación en aproximadamente cinco meses.